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Asesorías, gestorías y despachos profesionales — 24/7
Mientras tu equipo está con un expediente o con un cliente, el teléfono sigue sonando y el WhatsApp sigue entrando. Un colaborador digital atiende cada consulta, recoge los datos del trámite y agenda con tu gestor. No da consejo fiscal ni jurídico y no presenta nada ante ningún organismo: eso lo hace siempre una persona. Es tuyo.
En campaña de impuestos o a fin de mes, las llamadas se multiplican justo cuando el equipo está más ocupado. Quien no consigue hablar con el despacho no espera: escribe a otro.
Qué documentación hace falta, cuánto tarda, si pueden venir esta semana, a quién preguntar. Contestarlo una y otra vez consume la mañana antes de entrar en el caso de verdad.
Llama, le atiende alguien, le pasan con otro, y al final el gestor pregunta lo mismo desde cero. El cliente lo nota, y el equipo pierde tiempo reconstruyendo lo que ya se dijo.
Un cliente que escribe a las diez de la noche con una notificación en la mano no puede esperar al lunes para que alguien le diga cuándo atenderle. Y una cita sin recordatorio es una hora perdida.
El problema no es que falten clientes. Es que cada consulta llega cuando el equipo está haciendo trabajo de verdad.
Así atiende un colaborador digital a alguien que escribe de noche con un problema. Recoge lo que importa, marca la urgencia y agenda con tu gestor. Y en ningún momento aconseja.
Colaborador Digital
En línea ahora
Fíjate en la primera respuesta: reconoce que el consejo no es cosa suya y lo deja todo preparado para el gestor. Conversación de ejemplo, con datos ilustrativos.
Contesta, entiende de qué trámite se trata, informa con lo que tu despacho haya cargado, cualifica y agenda con el gestor que corresponda. También a las nueve de la noche y en domingo.
Qué documentación suele pedir tu despacho, horarios, cómo reservar una consulta, cambios de cita. Sin que nadie pare lo que está haciendo para mirar el teléfono.
El ciclo completo con la agenda de tu equipo: agenda, consulta la cita que ya existe, la cancela si el cliente avisa y la mueve a otro hueco. Antes de cada cita, una llamada de recordatorio. Sin un "¿puedes pasarlo al jueves?" que se quede sin contestar.
Consultas atendidas, citas agendadas, qué tipo de trámite se pregunta más, qué consultas se derivaron. En tu panel, en tiempo real — no un histórico de chats.
Cargamos tu base de conocimiento real: tus servicios, los trámites que llevas, qué documentación pides y cómo trabajas. Cuando alguien pregunta, el colaborador busca ahí dentro y responde con eso. Lo que no está cargado, no existe para él: lo dice y deriva la consulta a tu equipo.
En un despacho esto no es un detalle técnico. Un requisito o un plazo mal dicho por un asistente no es un error de marketing: es una expectativa que alguien va a reclamarte después.
Un trámite se alarga semanas, y el cliente vuelve con más preguntas. El colaborador lo recuerda: qué trámite consultó, qué le contó a tu equipo, cómo prefiere que le contacten y qué quedó pendiente. Cuando vuelve, la conversación empieza donde se quedó. Eso es lo que un bot de plantilla no puede hacer, por muy bien que escriba.
"Ya les dije que tengo la empresa a medias con mi socio"
No vuelve a preguntar lo que esa persona ya respondió, aunque hayan pasado semanas.
"Prefiero WhatsApp, no me llamen por la mañana"
Respeta el canal y el horario que cada cliente ya dejó claro, en vez de insistir por el que no toca.
"Al final la empresa la montamos en enero"
Detecta que se está corrigiendo y actualiza el dato, en vez de guardar dos versiones contradictorias.
No es un truco de prompt ni un resumen guardado sin más: usa la misma tecnología de vectores con la que el colaborador entiende lo que le dices, así que sabe distinguir un dato nuevo de uno que ya cambió en vez de acumular contradicciones.
Y esa memoria es de tu despacho, no de una plataforma que te la alquila: vive en tus cuentas. Si un día decides cambiar de proveedor, tus contactos y su historial se van contigo.
No se queda en atender. Sigue un flujo distinto según el área de la consulta, recoge lo que tu equipo necesita para empezar y solo te pasa el caso cuando está listo para una persona.
Tipo de consulta, si es cliente o contacto nuevo, plazo que le corre. Recoge los datos para que el gestor llegue con el contexto delante.
Si es empresa o trabajador, qué ha pasado y desde cuándo. Prepara la consulta y la agenda con la persona adecuada, sin opinar sobre el caso.
Materia o trámite, urgencia y plazo en que quiere empezar. Recoge los datos y agenda; valorar el caso o su viabilidad lo hace siempre el abogado o el asesor.
Atiende en el minuto uno
Detecta el área y recoge los datos
Informa con tu base de conocimiento
Agenda, cancela y reagenda con el gestor
Deriva a una persona lo que es asesoramiento
Lo recuerda todo
Cada área tiene su propio flujo, configurado según cómo trabaja realmente tu despacho. El colaborador nunca valora el caso: prepara la consulta y la deja en manos de quien tiene la habilitación para responderla.
Conectamos tu fuente de contactos al colaborador mediante webhook: cuando entra una consulta nueva, él la recibe y arranca la conversación de cualificación sin que nadie copie y pegue nada.
Qué herramienta concreta de tu despacho se puede conectar depende de si ese proveedor abre API — lo miramos con tu caso delante en la demo, sin prometer de más.
Por qué elegirnos
Sin tecnicismos. Si vas a invertir en esto para tu despacho, mereces saber qué preguntar — y qué evitar.
La pregunta que de verdad protege a tu despacho. Un chatbot que opina sobre un caso es un riesgo, no una ventaja. El nuestro atiende, ordena y agenda; el asesoramiento lo deriva siempre a una persona de tu equipo.
Un bot que rellena huecos promete algo que tu despacho no ofrece. El nuestro tiene la restricción escrita en el código: lo que no está en tu base de conocimiento se deriva a una persona.
Un trámite dura semanas. Sin memoria, cada vez que el cliente vuelve hay que preguntarlo todo otra vez. Con ella, la conversación sigue donde se quedó.
Un buen proveedor te entrega el sistema y lo deja en tus cuentas. No te cobra una cuota de por vida por seguir accediendo a lo que ya pagaste, ni se queda con tu cartera de clientes.
Dentro del sistema corre un juez de fidelidad: un segundo modelo que revisa las respuestas del propio colaborador y comprueba si cada afirmación está respaldada por tu base de conocimiento o si se la ha sacado de la manga. Lo que no está fundamentado queda marcado y revisable, no enterrado en un historial de chats.
Es la diferencia entre "confía en que el bot no alucina" y poder mirar el dato. En un sector donde una cifra o un plazo inventados tienen consecuencias, no es un detalle técnico.
Si ya usas un programa para llevar tus expedientes, perfecto — no te pedimos que lo dejes. Pero conviene tener clara la diferencia, porque es la que decide si sigues perdiendo consultas o no.
Un software de gestión de despachos
Un colaborador digital
No te pedimos que cambies tu software de gestión. Te pedimos que alguien conteste.
Los módulos no son herramientas sueltas. Todos se conectan al Centro de Mando — el sistema que los coordina y que crece contigo, al ritmo de tu despacho.
No hace falta montarlo todo el primer día. Empiezas por lo que más te duele — normalmente, las consultas que nadie contesta a tiempo — y vas añadiendo. Cada módulo se apoya en lo que ya tienes: no se tira nada, no se empieza de cero.
Nada de suites con doscientas funciones que jamás vas a abrir. Se construye exactamente lo que necesitas para trabajar, y punto.
Cuando el volumen se dispara en una época de plazos, el colaborador atiende igual. No hace falta contratar refuerzo cada vez que sube la carga.
Cada módulo nuevo hereda todo lo que ya se sabe de cada cliente. Nadie tiene que volver a contar su caso desde el principio.
El sistema vive en tus cuentas, no en las nuestras. Si algún día decides cambiar de proveedor, te llevas todo: contactos, base de conocimiento e historial.
"Cuando los SaaS empiecen a cerrar — y lo van a hacer — tú tendrás un sistema que sigue funcionando, porque es tuyo."
El producto se construyó y se probó sobre pilotos reales de otros sectores, entre ellos una agencia de asesoría migratoria con su colaborador digital en producción. Todavía no tenemos un piloto propio en un despacho fiscal o laboral, y preferimos decírtelo antes que después. Un solo sistema que se configura al detalle de cada despacho.
Asesoría fiscal y contable
Las consultas de campaña se atienden en el minuto uno, con los datos del caso recogidos antes de llegar al gestor.
Asesoría laboral
Las consultas de empresas y trabajadores se ordenan por tipo y urgencia, y cada una llega a la persona que corresponde.
Gestoría administrativa
Quien pregunta qué hace falta para un trámite recibe la lista de tu despacho a cualquier hora, y la cita con tu gestor queda agendada.
Despacho jurídico
La consulta llega ordenada por materia y urgencia, y el abogado decide si se valora el caso. El colaborador no opina.
Asesoría de extranjería
Consultas desde varios husos horarios atendidas en el minuto uno, sin que el equipo repita las mismas preguntas de encaje.
Despacho con varios gestores
Cada contacto va al gestor que le corresponde por área, sin repartir mensajes a mano en un grupo interno.
Profesional independiente
El teléfono se atiende mientras está con un cliente. Nadie llama y encuentra un buzón de voz.
Gestoría de barrio
El WhatsApp contesta al instante, también sábado y domingo, con los servicios reales del despacho delante.
Estas tarjetas son configuraciones del sistema para cada tipo de despacho, no una lista de clientes. Las capacidades que describimos están construidas y probadas en pilotos de otros sectores; en cada despacho se configuran y se validan contigo antes de ponerlas en marcha.
disponible sin excepciones — también sábados, domingos y festivos
solo responde con lo que cargas en tu base de conocimiento; lo que no está, se deriva a una persona por diseño del código
el asesoramiento y la presentación de trámites los hace tu equipo; el colaborador nunca los sustituye
El "0 inventadas" no es una estadística de marketing: es una restricción escrita en el código del colaborador, que le impide devolver un requisito, un plazo o una tarifa que no esté en la base de conocimiento de tu despacho. Lo que queda fuera se pasa a una persona en vez de improvisar una respuesta.
Estas son las tres opciones que tiene cualquier despacho. Compáralas antes de decidir cuál te sale más a cuenta.
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De dónde salen las cifras. El software de gestión está tomado de la tarifa pública de GOexperto, software para gestorías de extranjería y nacionalidad: 99€/mes en su plan Esencial (hasta 3 usuarios), sin IVA, publicada en https://goexperto.com/precios y consultada en noviembre de 2026. Es un ejemplo, no el precio de todo el sector: la mayoría de programas para despachos no publica tarifa y no nos inventamos aquí un número por ellos. El coste de la persona está calculado sobre el salario de convenio de teleoperador más el 32,15% de cotización empresarial vigente en España, y es un suelo: no incluye pluses de fin de semana, cobertura de vacaciones, puesto ni equipos.
Aviso de honestidad: el software de gestión y el colaborador digital no compiten — muchos despachos tendrán los dos. La comparación es de para qué sirve cada euro, no de cuál sustituye a cuál. Un software de gestión organiza lo que ya entró; el colaborador decide qué entra y a qué hora.
No es una suscripción. Pagas la construcción e instalación una sola vez, en cuotas si quieres. Sin mensualidades eternas. Sin sorpresas.
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Escribir por WhatsAppEs el conjunto de piezas que trabajan juntas en tu despacho: un colaborador digital (un agente de IA) que atiende llamadas y WhatsApp, una base de conocimiento propia con lo que tu despacho informa a sus clientes, la agenda con tus gestores y un panel donde ves y diriges todo. En IA & Negocios lo diseñamos y lo ponemos en marcha a tu medida.
No, y es a propósito. El colaborador atiende, recoge los datos del caso, informa de lo que tu despacho haya decidido informar y agenda con la persona adecuada. Cualquier consulta que requiera criterio profesional — qué hacer ante un requerimiento, cómo tributar, si un despido es procedente, si un caso es viable — se deriva a un gestor, abogado o asesor de tu equipo. Cualquier proveedor que te prometa que su bot asesora por ti te está vendiendo un problema, no una función.
No. No presenta impuestos, no firma, no accede a sedes electrónicas ni representa a nadie ante una administración. Eso lo hace siempre el profesional del despacho con su habilitación y sus certificados. El colaborador trabaja antes y alrededor del trámite: atender, ordenar la información, agendar y recordar.
No lo publicamos como capacidad: no interpreta ni valida documentos, y en un despacho ese paso debe quedar en manos de una persona. Lo que sí hace es decirle al cliente, con la lista que tú cargues, qué suele pedir tu despacho para cada tipo de trámite, y dejar anotado qué ha contado en la conversación para que tu equipo no empiece de cero. Cómo recibe tu equipo los documentos lo concretamos contigo en la demo.
Responde sobre la base de conocimiento que cargas tú: servicios, tipos de trámite, qué documentación pides, horarios y cómo trabaja tu despacho. Busca dentro de ese material por lo que la persona describe, no por palabras exactas. Y si algo no está ahí, dice que no lo tiene y lo pasa a tu equipo — no rellena el hueco con un plazo, un requisito o una tarifa inventados. Es una restricción escrita en el código, no una instrucción que el modelo pueda ignorar un día malo.
Con honestidad: no lleva un calendario fiscal ni laboral propio. Lo que sí hace es recoger el plazo que la persona menciona (por ejemplo, el de una notificación) y marcar el caso como urgente para tu equipo, y recordar las citas con tu gestor, incluida una llamada de recordatorio antes de cada una. Los vencimientos del despacho siguen viviendo en la herramienta que ya uses para eso.
Hoy conectamos tu fuente de consultas mediante webhook: cuando entra un contacto nuevo, el colaborador lo recibe y arranca la conversación sin que nadie lo reenvíe a mano. La integración directa con un software de gestión concreto se evalúa caso a caso: depende de si ese proveedor abre API y de si tu plan la habilita. No te vendemos una integración que no exista: en la demo miramos tu herramienta y te decimos qué es viable.
Recuerda. Es la Memoria Compuesta: qué trámite consultó, qué le contó a tu equipo, cómo prefiere que le contacten y qué quedó pendiente. Cuando vuelve a escribir semanas después, no le repite las mismas preguntas. Y si el propio cliente se corrige ("al final la empresa la montamos en enero"), actualiza el dato en vez de guardar dos versiones contradictorias. Esa información es de tu despacho y vive en tus cuentas, no en las nuestras.
Siempre hay salida a persona. Ante una consulta de asesoramiento, una queja o una petición explícita de hablar con alguien, el colaborador deriva: abre un ticket y avisa a tu equipo al instante por Telegram. No improvisa una respuesta para salir del paso ni deja la conversación colgada.
Sí, siempre. Es una obligación de transparencia, no una opción de configuración: si alguien pregunta si habla con una persona o con una IA, el colaborador lo dice.
Porque hay un segundo modelo revisándolo. Dentro del sistema corre un juez de fidelidad que comprueba si cada afirmación del colaborador está respaldada por tu base de conocimiento real o si se la sacó de la manga. Lo que no está fundamentado queda marcado y revisable en tu panel, no enterrado en un historial de chats.
La configuración completa del colaborador para tu despacho: teléfono o WhatsApp según el nivel que elijas, tu base de conocimiento cargada y consultable, los flujos de cualificación por área, la agenda con tus gestores y los recordatorios de cita, las reglas de derivación a una persona, el panel de control con tus métricas y soporte durante todo el proceso. No recibes un código que tengas que montar tú.
Depende del alcance. Un colaborador de voz que atiende, cualifica y agenda puede estar listo en 2-4 semanas. Con WhatsApp, base de conocimiento completa y memoria del contacto, entre 4 y 8 semanas. Te concretamos la fecha en la demo, con tus servicios y tu forma de trabajar delante.
Es la misma familia — agente de IA, asistente virtual, chatbot con IA: distintos nombres para la misma idea de fondo, un sistema que atiende por ti. La diferencia real está en tres cosas: la mayoría de chatbots son una plantilla de suscripción mensual que responde con texto genérico y sin memoria del contacto; el nuestro responde sobre tu base de conocimiento, recuerda a cada contacto con Memoria Compuesta y audita sus propias respuestas. Y es tuyo: no dependes de que la plataforma siga existiendo o suba el precio.
Desde 179 € y en cuotas mensuales durante el tiempo de construcción, sin intereses y sin permanencia. Cada cuota construye tu patrimonio digital: un sistema que queda en tus cuentas y es tuyo. Al terminar la entrega no hay pagos recurrentes obligatorios, salvo que elijas contratar soporte o ampliaciones. Los detalles exactos los acordamos en la demo: reserva tu hueco en el formulario de esta página y lo vemos con tu caso delante.
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