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Talleres, chapa y pintura, neumáticos, ITV y concesionarios
Mientras trabajas en un coche, entran las llamadas y los mensajes de quien pregunta por un precio, un hueco o cómo va lo suyo. Un colaborador digital los atiende de verdad: cualifica el vehículo y la avería, agenda la cita de recepción según lo que tu taller puede absorber y avisa a una persona cuando el caso lo pide. No es un contestador. No es una plantilla. Es tuyo.
El trabajo que factura te tiene debajo de un coche. Justo ahí entran las llamadas de quien quiere cita, y si nadie contesta, llama al siguiente taller de la lista.
Una buena parte de las consultas arrancan con el precio y sin datos. Repetir las mismas preguntas (marca, modelo, matrícula, qué le pasa) consume la mañana antes de saber si es una cita real.
Cada llamada para saber cómo va una reparación es una interrupción. Y si el aviso de que está listo sale tarde, el cliente vuelve a llamar.
Mucha gente escribe al salir del trabajo o el sábado. Un mensaje automático que dice «te contestamos mañana» no agenda nada, y a la mañana siguiente el cliente ya tiene cita en otro sitio.
El problema no es que falten consultas. Es que llegan cuando tú estás con un coche en el elevador.
Así atiende un colaborador digital a un cliente que solo sabe que su coche hace un ruido: recoge el vehículo, ofrece los huecos reales de recepción y deja claro que el importe lo da el mecánico.
Colaborador Digital
En línea ahora
Fíjate en la última respuesta: reserva el hueco y no da una cifra sin diagnóstico. El presupuesto lo da una persona.
Contesta, recoge el vehículo y la avería, ofrece un hueco y agenda. También fuera de horario y en fin de semana.
Disponibilidad, tarifas que tú hayas cargado, cambios de cita y cancelaciones. Sin que nadie del taller tenga que soltar la llave para mirar el móvil.
Solo ofrece los huecos de recepción que tú defines, con el número de vehículos que admites por franja. No promete lo que el taller no puede absorber.
Consultas atendidas, citas agendadas, tipo de trabajo más pedido, horas con más llamadas. En tu panel, no un histórico de chats.
Un coche vuelve una y otra vez durante años: revisión, frenos, neumáticos, ITV. El colaborador recuerda al cliente y a su vehículo: qué coche tiene, qué se le hizo y cuándo, qué se dejó pendiente y cuándo toca la próxima revisión. Cuando escribe meses después, la conversación empieza donde se quedó, no con las mismas preguntas otra vez. Eso es lo que un bot de plantilla no puede hacer, por muy bien que escriba.
"Cambió las pastillas de freno en marzo"
Sabe qué se hizo y cuándo, sin que tú lleves la cuenta en la cabeza ni en un cuaderno.
"La ITV le caduca en enero"
Con esa fecha en la ficha, puede recordársela por correo a tiempo y proponerle una cita antes de que corra prisa.
"Al final es el diésel, no el gasolina"
Detecta que se está corrigiendo y actualiza el dato, en vez de guardar dos versiones contradictorias.
No es un truco de prompt ni un resumen guardado sin más: usa la misma tecnología de vectores con la que el colaborador entiende lo que le dices, así que sabe distinguir un dato nuevo de uno que ya cambió en vez de acumular contradicciones.
Y esa memoria es de tu taller, no de una plataforma que te la alquila: vive en tus cuentas. Si un día decides cambiar de proveedor, tus clientes y su historial se van contigo.
No se queda en contestar. Recoge marca, modelo, matrícula, avería y urgencia con un flujo distinto según el tipo de trabajo, y te pasa la consulta ordenada para que sepas qué viene antes de que llegue el coche.
Qué le pasa al coche, desde cuándo y si se puede conducir. Distingue una revisión de una avería y prioriza lo urgente.
Qué golpe es, dónde y si va por el seguro. Recoge las fotos que el cliente pueda enviar y avisa a quien hace la valoración.
Medida, estación o fecha de la ITV. Agenda el hueco corto y recuerda cuándo toca volver.
Atiende en el minuto uno
Recoge marca, modelo, matrícula y avería
Responde con tus tarifas cargadas
Agenda, cancela y reagenda la cita
Avisa a la persona que corresponda
Lo recuerda todo
La cita no es solo "agendar": consulta la que ya existe, la cancela si el cliente avisa y la mueve a otro hueco. Y cuando el caso pide ojos de mecánico, un presupuesto complejo o un siniestro, lo pasa a una persona en vez de improvisar.
Conectamos tu fuente de consultas al colaborador mediante webhook: cuando entra una petición nueva, él la recibe y arranca la conversación de cualificación sin que nadie copie y pegue nada.
Si tu programa de gestión del taller se puede conectar depende de si ese proveedor abre API: lo miramos con tu caso delante en la demo, sin prometer de más.
Por qué elegirnos
Sin tecnicismos. Si vas a invertir en esto para tu taller, mereces saber qué preguntar y qué evitar.
Desconfía. Un bot que da un precio de reparación sin que nadie vea el coche te mete en discusiones con el cliente. El nuestro recoge la información y deriva el presupuesto a una persona.
Agendar es fácil; agendar bien, no. Si ofrece huecos que no puedes absorber, el problema pasa de las llamadas perdidas a los clientes enfadados en la puerta.
Un coche vuelve durante años. Sin memoria, cada visita parte de cero. Con ella, sabe qué se hizo, cuándo y qué toca después.
Un buen proveedor te entrega el sistema y lo deja en tus cuentas. No te cobra una cuota de por vida por seguir accediendo a lo que ya pagaste, ni se queda con tu cartera de clientes.
Si ya usas un software de taller, perfecto: no te pedimos que lo dejes. Pero conviene tener clara la diferencia, porque es la que decide si sigues perdiendo llamadas o no.
Un programa de gestión de taller
Un colaborador digital
No te pedimos que cambies tu programa de taller. Te pedimos que alguien conteste.
Los módulos no son herramientas sueltas. Todos se conectan al Centro de Mando, el sistema que los coordina y que crece contigo, al ritmo del taller.
No hace falta montarlo todo el primer día. Empiezas por lo que más te duele, normalmente las llamadas que nadie contesta, y vas añadiendo. Cada módulo se apoya en lo que ya tienes: no se tira nada, no se empieza de cero.
Nada de suites con doscientas funciones que jamás vas a abrir. Se construye exactamente lo que necesitas para trabajar, y punto.
Empiezas contestando el teléfono. Después el WhatsApp completo con cita. Y más adelante, avisos de coche listo y recordatorios de revisión o ITV por correo.
Cada módulo nuevo hereda todo lo que ya se sabe de cada cliente y su coche. Nadie tiene que volver a contar qué se le hizo.
El sistema vive en tus cuentas, no en las nuestras. Si algún día decides cambiar de proveedor, te llevas todo: clientes, vehículos e historial.
"Cuando los SaaS empiecen a cerrar — y lo van a hacer — tú tendrás un sistema que sigue funcionando, porque es tuyo."
Un solo sistema que se configura al detalle de cada negocio del motor: desde un mecánico con dos elevadores hasta un concesionario pequeño con varias líneas.
Taller de mecánica general
El teléfono se atiende mientras el equipo trabaja. Nadie llama y se encuentra un buzón de voz.
Chapa y pintura
Quien tiene un golpe deja los datos del vehículo y las fotos, y la persona que valora recibe el aviso con todo ordenado.
Neumáticos
Medida, fecha y hueco corto agendados por WhatsApp, también fuera de horario.
ITV y revisiones
Citas agendadas, movidas de hora o canceladas solas, y recordatorio cuando toca volver.
Concesionario pequeño
Las consultas de posventa y de cita de revisión se cualifican antes de ocupar al equipo.
Taller con varias personas en recepción
Cada consulta llega a quien corresponde por tipo de trabajo, sin repartir mensajes a mano.
Taller de barrio
El WhatsApp del taller contesta al instante, también tarde y en fin de semana, con tus tarifas delante.
Mecánico independiente
Un solo equipo, sin recepción: el colaborador es quien lleva la agenda mientras trabajas.
Estas tarjetas son configuraciones del sistema para cada tipo de taller, no una lista de clientes ni casos de éxito. Describen cómo se configuraría el mismo sistema de voz, WhatsApp, agenda y memoria para cada negocio.
disponible sin excepciones, también sábados, domingos y festivos
mecánica, chapa y pintura, y neumáticos o ITV, cada uno con su propio flujo de cualificación
no diagnostica ni cierra presupuestos de reparación: los pasa a una persona que ha visto el coche
El "0 diagnósticos" no es una estadística de marketing: es un límite de diseño. El colaborador recoge los síntomas y deja la consulta ordenada, y el diagnóstico y el presupuesto siguen siendo cosa de tu mecánico.
Estas son las dos formas de cubrir el teléfono y el WhatsApp de un taller. Compáralas antes de decidir cuál te sale más a cuenta.
Contratar quien atienda
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media jornada — coste total empresa (salario de convenio + Seguridad Social)
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El coste de la persona está calculado sobre el salario de convenio de teleoperador más el 32,15% de cotización empresarial vigente en España, y es un suelo: no incluye pluses de fin de semana, cobertura de vacaciones, puesto ni equipos.
Un aviso de honestidad: tu programa de gestión del taller y el colaborador digital no compiten, y muchos talleres tienen los dos. La comparación es de para qué sirve cada euro. No ponemos aquí una tarifa de software de taller porque no hay una pública que podamos verificar, y no nos la vamos a inventar.
No es una suscripción. Pagas la construcción e instalación una sola vez, en cuotas si quieres. Sin mensualidades eternas. Sin sorpresas.
Desde 179€
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Puedes pagar en cuotas mensuales durante el tiempo de construcción del proyecto. Sin intereses. Sin permanencia. Cada cuota construye tu patrimonio digital: un sistema que queda en tus cuentas y es tuyo.
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Escribir por WhatsAppEs el conjunto de piezas que trabajan juntas en tu taller: un colaborador digital (un agente de IA) que atiende llamadas y WhatsApp, tus servicios y tarifas organizados para que pueda responder con ellos, la agenda de recepción con la capacidad real del taller, la memoria de cada cliente y su vehículo, y un panel donde ves y diriges todo. En IA & Negocios lo diseñamos y lo ponemos en marcha a tu medida.
Con honestidad: hoy conectamos tu fuente de consultas mediante webhook, de modo que cuando entra una petición el colaborador la recibe y arranca la conversación sin que nadie la reenvíe a mano. La integración con un software de taller concreto depende de si ese proveedor abre API y de si tu plan la habilita. No te vendemos una integración que no exista: en la demo miramos tu programa concreto y te decimos qué es viable y qué no.
No cierra presupuestos de reparación: eso lo hace una persona que ha visto el coche. Sí puede responder con las tarifas que tú le cargues (por ejemplo, el precio de una revisión estándar o un cambio de neumáticos si lo tienes tarifado) y, cuando la consulta necesita ojos de mecánico, recoge los datos del vehículo y de la avería y avisa a quien corresponda para que dé el presupuesto. Cualquier proveedor que prometa que un bot diagnostica o presupuesta una avería sin que nadie vea el coche te está vendiendo un problema.
No. Recoge lo que el cliente cuenta (síntomas, cuándo empezó, urgencia) y lo deja ordenado para que tu mecánico llegue al coche con la información delante. El diagnóstico es tuyo.
Trabaja sobre los huecos de recepción que tú defines: días, franjas y cuántos vehículos admites por franja. Solo ofrece huecos que existen y no promete lo que el taller no puede absorber. Si un cliente pide algo que no encaja (por ejemplo, el mismo día con el taller lleno), lo dice y propone el siguiente hueco o lo pasa a una persona.
Sí. Se configura en la instalación: un aviso por WhatsApp cuando el coche está listo y recordatorios de revisión o ITV por correo, a partir de la fecha que ya consta en la ficha del cliente. El aviso de coche listo se dispara cuando alguien del taller marca el vehículo como terminado (o cuando tu programa de gestión lo comunica, si ese proveedor abre API). El recordatorio de ITV se basa en la fecha que tú o el cliente hayan dejado registrada: no consulta registros oficiales por su cuenta.
Recuerda. Es la Memoria Compuesta: qué coche tiene, qué se le hizo y cuándo, qué dijo el mecánico, qué dejó pendiente y cuándo toca la próxima revisión. Cuando vuelve a escribir meses después no le pregunta otra vez la matrícula ni qué se le cambió. Y si el cliente se corrige ("al final es el diésel, no el gasolina"), actualiza el dato en vez de acumular dos versiones. Esa información es de tu taller y vive en tus cuentas, no en las nuestras.
Siempre hay salida a humano. El colaborador está diseñado para reconocer cuándo la conversación se sale de lo que sabe (un presupuesto complejo, una reclamación, un siniestro con el seguro, un cliente molesto) y avisar a quien corresponda en vez de improvisar. Y si el cliente pide hablar con una persona, se lo pasa.
La configuración completa del colaborador para tu taller: teléfono o WhatsApp según el nivel que elijas, tus servicios y tarifas orientativas cargados, los flujos de cualificación por tipo de trabajo, la agenda de recepción con tu capacidad real, los avisos al cliente, el aviso a la persona que corresponda, el panel con tus métricas y soporte durante todo el proceso. No recibes un código que tengas que montar tú.
Depende del alcance. Un colaborador de voz que atiende, cualifica y agenda puede estar listo en 2-4 semanas. Con WhatsApp, memoria del cliente y vehículo y avisos, entre 4 y 8 semanas. Te concretamos la fecha en la demo, con tu taller y tu forma de trabajar delante.
El mensaje automático de WhatsApp Business contesta lo mismo a todos, fuera de horario o al instante, y ahí termina: no pregunta, no agenda, no recuerda. El colaborador mantiene la conversación completa, cualifica el vehículo y la avería, agenda sobre tus huecos reales y se acuerda del cliente la próxima vez. Y es tuyo: no dependes de una plataforma que suba el precio o desaparezca.
Desde 179 € y en cuotas mensuales durante el tiempo de construcción, sin intereses y sin permanencia. Cada cuota construye tu patrimonio digital: un sistema que queda en tus cuentas y es tuyo. Al terminar la entrega no hay pagos recurrentes obligatorios, salvo que elijas contratar soporte o ampliaciones. Los detalles exactos los acordamos en la demo: reserva tu hueco en el formulario de esta página y lo vemos con tu caso delante.
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